El indigenista Egon Heck, de Cimi
(Consejo Indígena Misionero) escribió un artículo alertando sobre la
intensificación de las acciones en contra de los pueblos indígenas y de la
Funai (Fundação Nacional do Indio), que será blanco de una CPI. El indigenista
afirma que esta CPI será, en verdad, otro palco contra las demarcaciones de las
Tierras Indígenas (TI). El Frente Parlamentario de Agropecuaria está
"pintado para la guerra contra los indios", según el texto, que
publicamos a seguir.
"Los ruralistas están pintados para la
guerra contra los indios. Para la creación de la "CPI da Fundação
Nacional do Índio (Funai)", el Frente Parlamentario de
Agropecuaria (FPA) ya cuenta con el apoyo de 201 diputados, 30 más de lo
exigido por el Régimen de la Casa, y promete abrir la "caja-negra" de
la Funai". (Correio Brasiliense, 25-04-13)
La historia se repite. A cada día que pasa,
los ruralistas dan pasos en dirección a sus incuestionables intereses de
impedir la demarcación de las tierras indígenas.
Bien, esos deseos se expresan en forma de un
proyecto de Enmienda Constitucional, otra vez como un Decreto (o porquería,
como decían los indígenas en las manifestaciones de la Semana de los
Pueblos Indígenas) o aun como Proyecto de Ley, audiencia pública
o Comisión Parlamentaria de Interrogatorio de la Funai.
Roncan fuertes los motores del agronegocio.
Continúa y se acentúa la guerra contra la demarcación de las tierras indígenas
y la explotación de los recursos naturales en ella existentes.
En la reciente visita a Mato Grosso do Sul, la
presidente Dilma debió oír un extraño y barullento pedido de socorro
del agronegocio, expreso en pancartas, camisetas y máquinas, pidiendo
la CPI de la Funai y la no demarcación de las tierras
indígenas.
Ella fue a entregar buses para las escuelas
del agronegocio, en las que el indígena no debe existir, o mejor, no debe tener
tierra.
CPI de la Funai, o "chivo en la sala"
En 1967 el Servicio de Protección al Indio (SPI) fue
extinto porque se había transformado en un mar de corrupción y
violación de los derechos de los pueblos indígenas.
El propio general Albuquerque Lima, entonces
ministro del Interior, reconoció ser este el órgano más corrupto que conociera.
Para limpiar la cara y silenciar los gritos que venían de todo el país y
el exterior, el gobierno de la dictadura militar se apresuró en crear un
nuevo órgano.
Surgió, entonces, en diciembre de 1967,
la Fundación Nacional do Índio - Funai. Nació de las cenizas del SPI
y de él heredó los casi 700 funcionarios. Los militares entregaron el órgano a
un civil, el periodista Queiroz Campos.
En medio de las contradicciones de tener que
defender los indígenas dentro de un modelo desarrollista, frontalmente
contrario a los derechos indígenas, especialmente la tierra y recursos
naturales, no aguantó mucho tiempo y el órgano volvió a ser comandado
por militares.
Generales y coroneles fueron alternándose en
un órgano totalmente militarizado. Se transformó en una fuente de empleo de
las fuerzas armadas, tanto de miembros activos como de la reserva. No es
preciso decir que de 700, la Funai pasó a tener casi 7.000
funcionarios.
Grande parte de esos funcionarios procedían de los
órganos de seguridad e información. Se tornó, entonces, a Funai, en un
eficiente órgano de represión y control de los indígenas y sus aliados.
Contradicciones y ambigüedades marcan esos 45 años
del órgano indigenista del gobierno. En ese período, la Funai tuvo 33
presidentes, demostrando así, la frágil y difícil misión de presidir tal
órgano.
Ya fue blanco de dos CPIs, siendo la primera en
1968, luego de su inicio cuando el blanco principal era la denuncia de
las graves violaciones contra los derechos de los pueblos indígenas,
practicadas especialmente por funcionarios de ex-SPI; la segunda en 1977,
cuando nuevamente el órgano era denunciado por fraude contra los pueblos
indígenas.
Ahora son los expertos del agronegocio y del modelo
desarrollista, quieren una CPI de la Funai.
Se trata, en verdad, de una tribuna más
anti-indígena, o como se diría en una figura popular: es colocar el chivo en la
sala para distraer y encubrir las verdaderas intenciones de impedir los
derechos de los indígenas a tener sus tierras y exponer los territorios
ya demarcados a los saqueadores de recursos naturales y la explotación del
agronegocio.
Continúan rasgando la Constitución, hace décadas,
impidiendo que las tierras indígenas sean demarcadas, conforme está previsto en
el Artículo 131 y la legislación internacional de la cual Brasil es firmante.
Vitória
dos Kaiowá Guarani
En éste “vale todo” contra los indios, es
imprescindible la resistencia, movilización y lucha de los pueblos indígenas.
En esta guerra secular, ellos desarrollarán estrategias de sobrevivencia y
enfrentamiento a los enemigos e invasores de sus territorios.
Particularmente los Guarani Kaiowá, en Mato
Grosso do Sul, profundizaron su espiritualidad y de ella hicieron una
inquebrantable trinchera, conmoviendo el país e conquistando aliados en todo el
mundo.
En esa lucha también están consiguiendo
algunas victorias en el poder judicial, con la reciente decisión del
Supremo Tribunal Federal, que no acató el pedido del Gobierno de Estado de Mato
Grosso do Sul, en ser parte en el proceso da Tierra Indígena Takuara.