domingo, 19 de mayo de 2013

BRASIL: CPI de la Funai va a ser mas un palco contra las demarcaciones de TI, dice indigenista

El indigenista Egon Heck, de Cimi (Consejo Indígena Misionero) escribió un artículo alertando sobre la intensificación de las acciones en contra de los pueblos indígenas y de la Funai (Fundação Nacional do Indio), que será blanco de una CPI. El indigenista afirma que esta CPI será, en verdad, otro palco contra las demarcaciones de las Tierras Indígenas (TI).  El Frente Parlamentario de Agropecuaria está "pintado para la guerra contra los indios", según el texto, que publicamos a seguir.

"Los ruralistas están pintados para la guerra contra los indios. Para la creación de la "CPI da Fundação Nacional do Índio (Funai)", el Frente Parlamentario de Agropecuaria (FPA) ya cuenta con el apoyo de 201 diputados, 30 más de lo exigido por el Régimen de la Casa, y promete abrir la "caja-negra" de la Funai". (Correio Brasiliense, 25-04-13)

La historia se repite. A cada día que  pasa, los ruralistas dan pasos en dirección a sus incuestionables intereses de impedir la demarcación de las tierras indígenas.

Bien, esos deseos se expresan en forma de un proyecto de Enmienda Constitucional,  otra vez como un Decreto (o porquería, como decían  los indígenas en las manifestaciones de la Semana de los Pueblos Indígenas) o aun como Proyecto de Ley, audiencia pública o Comisión Parlamentaria de Interrogatorio de la Funai.

Roncan fuertes los motores del agronegocio. Continúa y se acentúa la guerra contra la demarcación de las tierras indígenas y la explotación  de los recursos naturales en ella existentes.

En la reciente visita a Mato Grosso do Sul, la presidente Dilma debió oír un extraño y barullento pedido de socorro del agronegocio, expreso en pancartas, camisetas y máquinas, pidiendo la CPI de la Funai y la no demarcación  de las tierras indígenas.

Ella fue a  entregar buses para las escuelas del agronegocio, en las que el indígena no debe existir, o mejor, no debe tener tierra.

CPI de la Funai, o "chivo en la sala"

En 1967 el Servicio de Protección al Indio (SPI) fue extinto porque se había  transformado en un mar de corrupción  y violación de los derechos de los pueblos indígenas.

El propio general Albuquerque Lima, entonces ministro del Interior, reconoció ser este el órgano más corrupto que conociera. Para limpiar la cara y silenciar los gritos que venían  de todo el país y el exterior, el gobierno de la dictadura militar se apresuró  en crear un nuevo órgano.

Surgió, entonces, en diciembre de 1967, la Fundación  Nacional do Índio - Funai. Nació de las cenizas del SPI y de él heredó los casi 700 funcionarios. Los militares entregaron el órgano a un civil, el periodista Queiroz Campos.

En medio de las contradicciones  de tener que defender los indígenas dentro de un modelo desarrollista, frontalmente contrario a los derechos indígenas, especialmente la tierra y recursos naturales, no aguantó  mucho tiempo y el órgano volvió  a ser comandado por militares.

Generales y coroneles  fueron alternándose en un órgano totalmente militarizado. Se transformó en una fuente de empleo de las  fuerzas armadas, tanto de miembros activos como de la reserva. No es preciso decir que de 700, la Funai pasó a tener casi 7.000 funcionarios.

Grande parte de esos funcionarios procedían de los órganos de seguridad e información. Se tornó, entonces, a Funai, en un eficiente órgano de represión y control de los indígenas y sus aliados.

Contradicciones y ambigüedades marcan esos 45 años del órgano indigenista del gobierno. En ese período, la Funai tuvo 33 presidentes, demostrando así, la frágil y difícil misión  de presidir tal órgano.

Ya fue blanco de dos CPIs, siendo la primera en 1968, luego de su inicio  cuando el blanco principal era la denuncia de las graves violaciones contra los derechos de los pueblos indígenas,  practicadas especialmente por funcionarios de ex-SPI; la segunda en 1977,  cuando nuevamente el órgano era denunciado por fraude contra los pueblos indígenas.

Ahora son los expertos del agronegocio y del modelo desarrollista, quieren una CPI de la Funai.

Se trata, en verdad, de una tribuna más anti-indígena, o como se diría en una figura popular: es colocar el chivo en la sala para distraer y encubrir las verdaderas intenciones de impedir los derechos de los indígenas a tener sus tierras y exponer  los territorios ya demarcados a los saqueadores de recursos naturales y la explotación del agronegocio. 

Continúan rasgando la Constitución, hace  décadas, impidiendo que las tierras indígenas sean demarcadas, conforme está previsto en el Artículo 131 y la legislación internacional de la cual Brasil es firmante.

Vitória dos Kaiowá Guarani

En éste “vale todo” contra los indios, es imprescindible la resistencia, movilización y lucha de los pueblos indígenas. En esta guerra secular, ellos desarrollarán estrategias de sobrevivencia y enfrentamiento a los enemigos e invasores de sus territorios.

Particularmente los Guarani Kaiowá, en Mato Grosso do Sul, profundizaron su espiritualidad y de ella hicieron una inquebrantable trinchera, conmoviendo el país e conquistando aliados en todo el mundo.


En esa lucha también  están  consiguiendo algunas victorias  en el poder judicial, con la reciente decisión del Supremo Tribunal Federal, que no acató el pedido del Gobierno de Estado de Mato Grosso do Sul, en ser parte en el proceso da Tierra Indígena Takuara.